jueves, 17 de noviembre de 2011

YERMA.

Una mujer maternal sin hijos. Tras años de 'in vitro', aprendió que el sentido de la vida no es solo parir niños.



«Si no soy un vientre reproductor, ¿qué soy?»
 
Por cada éxito en los tratamientos de reproducción asistida, hay muchos más fracasos, pero pocas mujeres hablan de ello públicamente. Profesora de Arte en el Instituto Cervantes de Múnich, esta mujer extrovertida y apasionada cuenta su experiencia con el objetivo de que su fracaso sea útil para otras mujeres.



-«Me llamo Anna Pou y soy una mujer estéril». Así empezaba la carta que publicó en EL PERIÓDICO.






-Hacía tiempo que quería escribir, pero no es fácil, te estás abriendo en canal delante de la gente. Alguien tenía que decirlo: las mujeres tenemos derecho a ser estériles sin sentir vergüenza ni culpa, sin escondernos.


-¿Por qué da tanta vergüenza?
-Lo escribió Federico García Lorca en Yerma: la mujer estéril pierde su papel en la sociedad (es decir, la reproducción), convirtiéndose en un ser inútil, una mácula y un tabú. Es el resultado de un modelo biomédico y de una sociedad machista.

-En la antigüedad, la mujer que no podía tener hijos era despreciada.
-Esto no es la antigüedad. Si el modelo familiar ha cambiado tanto, no entiendo por qué la mujer aún tiene que ser un vientre reproductor. Y si no somos vientres reproductores, ¿qué somos? Aquí vino mi gran crisis. Quería tener hijos, me gustan mucho los niños y doy talleres de arte a niños, pero no podía. «Si no soy madre, ¿qué soy?», me preguntaba.

-Muchas mujeres no quieren hijos.
-Y se las acusa de ser egoístas, pero la gente es egoísta independientemente de si tiene hijos o no. Según los estudios antropológicos, no se sabe dónde colocar a estas mujeres que eligen no tener hijos, no tienen lugar, no tienen un nombre ni un atributo cultural. Hay un vacío.

-Estéril es la tierra que no produce.
-Tengo una amiga artista sin hijos que dice que ella no es una mujer reproductiva, sino productiva. No produce niños, pero produce arte.

-¿Usted por qué quería tener hijos?
-Para transmitirles amor, para enseñarles las cosas de la vida, para educar, para crear, porque tener hijos es un acto de creación.

-¿Cuándo acudió a la reproducción asistida?
-El martirio chino empezó a los 34.

-¿Le importa explicar el proceso?
-No, es importante que se sepa. En mi caso, tras varias pruebas y operaciones, empecé la in vitro, que consiste en pincharte hormonas cada día hasta que te quedas como una gallina ponedora. En lugar de un óvulo produces 2, 4, 8, 10, 15 o 25.

-Con las consiguientes alteraciones físicas y psicológicas.
-Entonces te operan, con anestesia total, para sacarte los óvulos aptos y colocarlos en una probeta con el semen de tu marido, si lo tienes. (Por cierto, alguien debería hablar del sufrimiento de los hombres). Si los embriones viven, te los meten y hay 15 días de espera a ver qué pasa. Es una montaña rusa emocional.

-¿Cuántas veces pasó por esto?
-Tres. Estuve en tratamiento hasta los 39 años en España y Alemania, y ninguno de los múltiples médicos que tuve me ha explicado por qué no puedo quedarme embarazada.

-La ciencia médica puede ser muy fría con la salud de las mujeres.
-En Alemania te dan un número para que lo introduzcas en una web y el ordenador te dice si estás embarazada o no. Cuando inicié el proceso me sentía una paciente, luego una clienta y al final, como una vaca. Que quede claro que es una suerte que existan estas clínicas, pero cuando estás tan preocupada y pagas entre 4.000 y 5.000 euros por ciclo, los trámites deberían ser más humanos.

-Si no te quedas embarazada, no se vive como un fracaso de la ciencia, sino como un fracaso personal.
-No todas las mujeres son como yo; las habrá más fuertes, que pasan por esto como si nada. Pero muchas sufren mogollón y esto no se cuenta.

-¿Cómo gestionó usted su fracaso?
-Tuve una crisis de identidad, no sabía cuál era mi lugar. Fue una reflexión muy larga, un proceso de descubrirme y de saber qué quiero, hasta que llegué a la conclusión de que yo era la Anna de siempre, un ser íntegro y no un vientre reproductor.

-¿Valió la pena todo el proceso?
-Supongo, porque hubiera podido quedarme embarazada, pero todo tiene un límite. Muchas mujeres entran en una espiral de ocho y diez in vitros. La cuestión es tener un niño como sea y yo lo respeto, pero... ¿serán más felices realmente cuando lo tengan? Igual yo lo he superado porque me gustan mucho los niños pero no pienso que seré infeliz sin ellos.

Gente Corriente
Gemma Tramullas
El Periódico de Catalunya

7 comentarios:

Anónimo dijo...

La veritat poder tenir un fill es una de les coses mes maravelleoses que dona la vida a una Dona....però hi han mes de una forma per fer realitat aquest somni... si es el que es vol !!!

McQ dijo...

No ho sé, pero segurament siguí així.

De totes formes la segona part del que dius crec que confirma que no has acabat d'entendre el que vol dir o el que diu en l'entrevista.

Anónimo dijo...

Si que ho eh entes pero ho eh posat aixi per la gent que no "vol tenir fills" pensi k l'ho millor del mon es tindren com jo crec!!!

McQ dijo...

Bé, el cas que ocupa la entrada es precisament de la gent que si vol tenir fills... I del patiment que comporta no poder tenir-los d'una forma "natural".

De totes maneres, com a home crec que no estic en posició de debatir, discutir u opinar sobre l'assumpte, la necessitat de ser mare es algo que nomes una dona pot sentir o entendre... No se si m'explico, pero el que no desitjo pas es entrar en discussió sobre un assumpte que no puc viure en primera persona.

Gràcies.

angzalais dijo...

Si no ets mare no ets una dona complerta.

Si ets mare i no donas el pit ets mala mare.

Si no ets mare per decisió propia ets egoista.

Si ets mare i no renuncias a la teva vida privada pel fill ets mala mare o una dona desnaturalitzada.

Podria seguir fins aburrirme amb tota la merda que ens fican tant si som mares com si no ho som per fernos sentir culpables i menys dona pero seria aixó; aburrirme.

La maternitat està sobrevalorada, sobredimensionada i excesivament edulcorada, es per aquesta raó que hi han donas com la de la teva entrada que arriban a creure que es perden algo que las completaria com a donas, es també per aquesta raó que hi han donas que son mares i al no sentir tot alló que es supossa havian de sentir se senten males mares i menys donas.

Som donas, essers complerts, sencers i valids independentment de si tenim o no tenim fills i sobretot ens hem de repetir cada dia al mirall que ser o no ser mare no es el que fa que siguem donas.

Gràcies per una entrada carregada de veritats.

Petons

McQ dijo...

A tu per la visita.

Petons.

Anónimo dijo...

Per gustos colors!!