viernes, 8 de junio de 2012

¿De veras cree que entonces escucharán?


-Montag -Granger apretó con fuerza un hombro de Montag-. Tenga cuidado. Cuide
su salud. Si algo le Ocurriera a Harris, usted sería el Eclesiastés. ¡Vea lo
importante que se ha vuelto de repente!
- ¡Pero si lo he olvidado!
-No, nada queda perdido para siempre. Tenemos sistemas de refrescar la
memoria.
-¡Pero si ya he tratado de recordar!
-No lo intente. Vendrá cuando lo necesitemos. dos nosotros tenemos memorias
fotográficas, pero pasamos la vida entera aprendiendo a olvidar cosas que en
realidad están dentro. Simmons, aquí presente ha trabajado en ello durante veinte 133
años, y ahora hemos perfeccionado el método de modo que podemos recordar dar
cualquier cosa que hayamos leído una vez. ¿Le gustaría algún día, Montag, leer
La República de Platón?
-¡Claro!
-Yo soy La República de Platón. ¿Desea leer Marco Aurelio? Mr. Sirnmons es
Marco.
-¿Cómo está usted? -dijo Mr. Simmons-.
-Hola -contestó Montag-.
-Quiero presentarle a Jonathan Swift, el autor de ese malicioso libro político, Los
viajes de Gulliver. Este otro sujeto es Charles Darwin, y aquél es Schopenhauer, y
aquél, Einstein, y el que está junto a mí es Mr. Albert Schweitzer, un filósofo muy
agradable, desde luego. Aquí estamos todos, Montag, Aristófanes, Mahatma
Gandhi, Gautama Buda, Confucio, Thomas Love Peacock, Thomas Jefferson y Mr.
Lincoln. Y también
somos Mateo, Marco, Lucas y Juan.
-No es posible -dijo Montag-.
-Sí lo es -replicó Granger, sonriendo-. También nosotros quemamos libros. Los
leemos y los quemamos, por miedo a que los encuentren. Registrarlos en
microfilm no hubiese resultado. Siempre estamos viajando, y no queremos
enterrar la película y regresar después por ella. Siempre existe el riesgo de ser
descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni
sospechar su existencia. Todos somos fragmentos de Historia, de Literatura y de
Ley Internacional, Byron, Tom Paine, Maquiavelo o Cristo, todo está aquí. Y ya va
siendo tarde. Y la guerra ha empezado. Y estamos aquí, y la ciudad está allí,
envuelta en su abrigo de un millar de colores. ¿En qué piensa, Montag?
-Pienso que estaba ciego tratando de hacer las cosas mi manera, dejando libros
en las casas de los bomberos y enviando denuncias.
-Ha hecho lo que debía. Llevado a escala nacional hubiese podido dar
espléndidos resultados. Pero nuestro sistema es más sencillo y creemos que
mejor. Lo que deseamos es conservar los conocimientos que creernos habremos
de necesitar, intactos y a salvo. No nos proponemos hostigar ni molestar a nadie.
Aún no. porque si se destruyen, los conocimientos habrán muerto, quizá para
siempre. Somos ciudadanos modélicos, a nuestra manera especial. Seguimos las
viejas vías, dormirnos en las colinas, por la noche, y la gente de las ciudades nos
dejan tranquilos. De cuando en cuando, nos detienen y nos registran, pero en
nuestras personas no hay nada que pueda comprometernos. La organización es
flexible, muy ágil y fragmentada. Algunos de nosotros hemos sido sometidos a
cirugía plástica en el rostro y en los dedos. En este momento, nos espera una 134
misión horrible. Esperamos a que empiece la guerra y, con idéntica rapidez, a que
termine. No es agradable, pero es que nadie nos controla. Constituimos una
extravagante minoría que clama en el desierto. Cuando la guerra haya terminado,
quizá podamos ser de alguna utilidad al mundo.
-¿De veras cree que entonces escucharán?

Farenheit451
Ray Bradbury.
1920-2012.

Bernard Herrman / François Truffaut; FARENHEIT 451; 1966.


De la banda sonora original de Bernard Herrmann para la película de François Truffaut; la sección corresponde a las secuencias finales, que tienen lugar más allá de la vía muerta, donde se refugian los hombres-libro. El lirismo de la melodía sugiere el valor de la libertad humana, el tesoro de la cultura que sobrevive al poder que dosifica y mata. La interpretación es de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga, dirigida por Paul Bateman.
Ioachim86



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